Más allá de los santuarios, Italia está surcada por una densa red de antiguas rutas religiosas, entre ellas la Vía Francígena, recorrida por los peregrinos camino de Roma, y los caminos de peregrinación de Umbría y la Toscana. El turismo religioso ha crecido con rapidez en los últimos años y sigue siendo una de las formas de viaje más perdurables del mundo.
No son solo lugares de culto, sino auténticos santuarios artísticos: abadías, monasterios y conventos que custodian frescos de valor inestimable, testimonio de dos milenios de fe y arte. Le ayudamos a trazar el itinerario, con la orientación práctica que a menudo resulta difícil de encontrar en otros lugares.